Situado en el centro de Samarcanda, rodeado de mezquitas y mausoleos, a solo cinco minutos del parque Alisher Navoi. Una excelente opción para quienes desean combinar un programa de visitas intenso con relajación junto a la piscina — y aquí hay dos para elegir. Los huéspedes destacan el espectacular vestíbulo y las habitaciones cálidas y acogedoras, mientras que el desayuno recibe elogios constantes. Después de un largo día entre antiguas madrasas y cúpulas, resulta agradable regresar a un hotel con servicio moderno, sin perder la sensación de estar en el corazón mismo de una ciudad histórica.