El hotel combina un diseño contemporáneo en sus habitaciones con toques de arte uzbeko, además de integrar tecnología avanzada con soluciones ecológicas. Sus ventanales panorámicos ofrecen vistas a la ciudad o a las montañas. Está situado en el corazón mismo de Taskent, a poca distancia a pie de la plaza Amir Temur, el museo de historia de los timúridas y el bazar de Chorsu. Los huéspedes destacan especialmente el spa, al que muchos califican de visita obligada. Cuatro restaurantes cubren todos los gustos, y la cercanía al metro convierte recorrer la capital en algo extremadamente sencillo.